Esta será la primera entrada en el blog, y puede que el contenido no os atraiga demasiado, pero prometo que en las entradas que hayan de venir, la Belén Doula os explicará muchas cosas interesantes relacionadas con el mundo de la maternidad. Sin embargo, antes de entrar en contenido, siempre debe haber una presentación 😉

Si habéis llegado hasta este blog, seguramente hayáis pasado primero por la web que estreno como Doula, que está recién salida del horno.

Poniendo símiles con términos relacionados con la maternidad, os podría decir que Belén Doula Barcelona nace hoy, que lleva gestándose desde que me planteé ser madre y que lleva latente desde que mis óvulos empezasen a madurar, cuando aún era muy pequeña.

 

Ya veis que este proyecto no es un arranque, algo que se me haya ocurrido de un día para otro. Es algo muy meditado, para lo que decidí formarme y a lo que le he dedicado tiempo y dinero. Pero he de reconocer que me han hecho falta muchos empujoncitos y palabras de gente muy importante para mí, para lanzarme y que Belén Doula Barcelona sea hoy una realidad.

Hace unos años desconocía totalmente qué es una Doula, y alguien me lo explicó bastante antes de plantearme ser madre (plantearme ser madre a la de ya, porqué toda la vida he querido ser madre y joven).

Cuando me explicaron qué era una Doula, qué ofrecía, qué actitud debía tener en pro de la mujer, pensé: "mira, podría ser Doula".

Pero ahí quedo la cosa, porque ni se me pasó por la cabeza poder dedicarme a ello.

No mucho tiempo después, mi reloj biológico se aceleró de golpe. Y a la vez que ese reloj hacía tic-tac cada vez más rápido, más obstáculos debía saltar para llegar a la meta. Una carrera de obstáculos que no sabía con quién comentar.

La infertilidad, poca fertilidad o los problemas de fertilidad, como prefiráis llamarles, aún son un tema tabú y poco comprendido. Cuando intentas hablar del tema, muchas veces te topas con las típicas frases de "relájate y llegará" o "no tengas prisa que aún eres joven", con lo que aún se te pasan más las ganas de hablar del tema. Y, sinceramente, pasar por todo eso sin un apoyo que sepa del tema no es fácil. Yo tuve suerte de toparme con mis chicas del forito (¡un besote preciosas!), pero lo bien que nos habría ido una Doula qué nos explicase para qué servían algunas pruebas, en qué clínicas se hacen procesos menos invasivos (si se les puede llamar así), qué tipos de métodos hay para controlar la ovulación...

O cuando te quedas embarazada y pretendes que los comentarios sobre las vivencias de todas las mujeres de tu alrededor que han sido madres, es muy difícil que no te influyan.

Oye, y que mal agorera que es la gente. Que si estás embaraza de dos o más bebés seguro que te toca cesárea. Que si el primer embarazo acabó en inducción el segundo también. Que si tu madre no pudo dar pecho, seguro que tú tampoco.

Algo que me impulsó a querer ser Doula fue que mis amigas y las mujeres de mi alrededor con las que el destino me cruzaba en su camino hacia la maternidad, siempre me acababan transmitiendo que en nuestras conversaciones les daba tranquilidad, sosiego, confianza en ellas mismas.

Y sin querer, fueron ellas las que me dieron el empujoncito que me faltaba para lanzarme a querer saber más.

Dar pecho durante casi tres años te convierte en la amiga o conocida a quién poderle consultar cualquier tema sobre lactancia. Y sí, me encantaba poder ser ese referente, pero a la vez quería poder responder con fundamento y por eso decidí hacer el curso de asesora de lactancia en el que aprendí muchísimo. Tanto, que me dieron herramientas para poder detectar problemas con apenas unas fotos o un pequeño vídeo recibido por whatsapp o e-mail.

Desde hace unos meses, he podido acompañar problemas de lactancia en los postpartos inmediatos que con unas pequeñas indicaciones han mejorado y evitado dolor y heridas en las madres. También he sabido detectar hipoplasias y eliminar una gran carga emocional que angustiaba a varias madres que se culpaban por no poder alimentar en exclusiva a sus bebés con su leche. Y sí, también he acompañado destetes, que son una fase más de la lactancia materna.

Que una amiga y varias conocidas te avisen cuando creen que se han puesto de parto para que les confirmes si no es una falsa alarma, las sostengas cuando llegan las primeras contracciones intensas o el momento "no puedo", y les hagas comprender lo poderosas que son, y que consigan tener el parto que querían, o librarse de intervenciones que no querían, emociona, emociona mucho.

No sé si las Doulas que llevan años ejerciendo se siguen emocionando así, pero yo dudo que pierda nunca esa sensación. Esas mujeres poderosas están agradecidas, pero yo se lo estoy más, porque me han hecho darme cuenta de como llega a apasionarme este mundo, y a querer ir más allá de mi entorno cercano, por eso también quiero ofrecer el servicio de Doula Online.

Porque sí, resulta que soy Doula, me doy cuenta de que siempre lo he sido y me gusta serlo. Y en el fondo, cada día estoy más convencida que Doula se nace, no te conviertes en ello.

2 respuestas a “Sí, soy Doula”

    • Angelica, muchas gracias a ti por permitimirme acompañaros al pequeño D y a ti durante este tiempo. Ya sabes dónde me tienes para lo que necesites.

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