Si has decidido alimentar a tu bebé con leche materna, pero aparece algún signo de alarma que hace preciso que le des un suplemento, no te agobies ni te fustigues. Lo primero ahora es darle ese pequeño aporte a tu bebé y mientras todo se estabiliza buscaremos la solución para volver a la lactancia directa y en exclusiva si así lo quieres.

 

Como lo primero es lo primero, voy a intentar resumir los puntos claves de cómo dar el suplemento que te habrá indicado el o la pediatra y en futuras entradas a descubrir porqué ha llegado a ser necesario ese suplemento.

Para empezar tendrás que decidir si quieres extraerte leche para suplementar con leche materna o prefieres hacerlo con leche de fórmula.

Si decides darle el suplemento de tu propia leche habrá que pensar en un plan de extracción y conservación (cuándo te sacarás leche y si dejarás leche fresca o congelada para los suplementos).

Luego deberás elegir qué método usar para ofrecer el suplemento. El más conocido es el biberón, pero existen otras maneras de darle la leche al bebé:

  • Método dedo-jeringa. Para este método necesitas un botecito con la leche, coger con una mano una jeringa (sin aguja, por supuesto) de 20ml de capacidad como mínimo, para no tener que estar recargando continuamente, tu dedo meñique de la otra mano y un lugar donde tener bien apoyado al bebé.

Para dar el suplemento con este método hay que seguir los siguientes pasos:

  1. Cargar la leche en la jeringa y cogerla con tu mano hábil.
  2. Poner el dedo meñique de tu otra mano en la boca del bebé, de manera que que quede en el primer tercio de la lengua, y éste lo irá succionando como si fuese el pecho.
  3. Coloca la punta jeringa entre la comisura de los labios del bebé y el dedo que le has ofrecido, pero sin meterla dentro de la boca.
  4. Ya sólo falta ir vertiendo la leche poco a poco, aprovechando las succiones del dedo.
  • Relactador. Este sistema consiste en colocarse una pequeña sonda (que sale desde un recipiente que contendrá la leche y deberá estar situado más alto que el extremo libre de la sonda), pegada al pecho y mientras el bebé mama también recibe el suplemento.
  • Vasito. Sólo necesitas la leche que vayas a ofrecer y un vaso, y el truco está en poner el borde del vaso pegadito a los labios y lo suficientemente inclinado para que el bebé vaya sorbiendo la leche. (Con éste método es bastante habitual que el bebé derrame leche al hacer la succión).
  • Cuchara. También se puede ofrecer la leche a cucharaditas, de la misma manera que con el vaso. Acercamos la cuchara a los labios y el bebé la sorbe, no se la introducimos en la boca.
  • Biberón. Los hay de mil maneras y con diferentes tipos de tetina. Cualquiera es válido mientras el bebé lo acepte, y lo que hay que tener en cuenta es cómo ofrecerlo, ya que el método clásico de bebé muy tumbado y biberón puesto muy vertical no es el más adecuado...

Lo ideal, para que sea el bebé quién gestiona la ingesta de leche, es el método Kassing, que consiste en colocar al bebé en postura casi sentado y el biberón lo más horizontal posible pero procurando que la punta de la tetina siempre esté llena de leche.

En esta postura, ofrecer el biberón y cada 10-15 succiones retirar la tetina de la boca del bebé, repitiendo este proceso hasta terminar el suplemento.

Una vez decidido el método de suplementación, lo siguiente es saber qué cantidad de suplemento te han indicado que le des a tu bebé y establecer un plan de tomas, ya que tienes diferentes opciones para darlo:

  • Dar primero pecho y luego una pequeña parte del suplemento
  • Ofrecer el suplemento en una o dos tomas, sin dar pecho en esas tomas
  • Dar el suplemento con el relactador mientras el bebé mama

Otro tema a tener en cuenta es cómo preparar la leche del suplemento.

 

Si ofreces leche materna extraída, recuerda conservarla y calentarla en pequeñas cantidades, ya que, una vez calentada, no podrás volver a guardarla en la nevera ni congelador. Más vale tener que calentar varias veces que tener que desecharla.

Para calentar tanto la leche fresca (guardada en la nevera) como la congelada, basta con calentar agua en un bol con el microondas y poner el recipiente que contiene la leche en ese agua para calentarla al baño maría.

Si os fijáis, al enfriarse, la leche materna se separa en dos capas, una más líquida y otra más cremosa. Cuando calientes la leche deberás agitarla para mezclar esas capas.

Si por el contrario has optado por suplementar con leche de fórmula, lo primero será poner agua a hervir para evitar posibles infecciones que provengan de los polvos de la leche, ya que se ha demostrado que las latas de leche de fórmula no son estériles. Preparar leche de fórmula con agua a temperatura ambiente no es lo más seguro.

Se trata de hervir agua y una vez haya llegado al punto de ebullición (100ºC) ponerla en un recipiente medidor para poner la cantidad que os hayan indicado de suplemento.

Antes de proceder a añadir los cacitos de leche en polvo, deja que el agua se enfríe unos cinco o diez minutos, para que baje unos grados la temperatura (entre 90 y 70ºC) y entonces añadir la leche en polvo y agitar para hacer la mezcla.

Una vez hecha la mezcla ya sólo queda esperar a que se enfríe lo suficiente para que el bebé pueda tomarla sin quemarse (importantísimo comprobar que no quema poniéndote un poco de leche en la cara interna del antebrazo).

Con estos apuntes quedan bastante explicadas las opciones que tenéis a vuestro alcance para ofrecer los suplementos a vuestro bebé, pero si tenéis cualquier consulta ya sabéis dónde encontrarme.

Si no queréis esperar unos días a qué os cuente cómo aumentar la producción de leche materna o que compruebe que la falta de ingesta de leche de vuestro bebé no viene de una mala postura o agarre, recordad que podéis contactar conmigo con los servicios de doula postparto y lactancia y doula online.

Espero que este artículo os sea de ayuda.

 

**Vídeos encontrados en youtube.com

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